Por primera vez en su trayectoria como entrenador, Esteban Vigo se lo juega todo a una carta. Ser o no ser en 90 minutos. Como jugador ya vivió una experiencia así con el Málaga en el último partido de su carrera, en una promoción de descenso (1990/91) contra el Cádiz, y salió cruz. Esta vez, sin embargo, está totalmente convencido de que conseguirá el objetivo. De hacerlo, se convertirá en el primer técnico que sube con dos equipos diferentes de forma consecutiva.